Los tiempos han cambiado en la Universidad, la imagen de estudiantes cargados con cajas y cajas de apuntes ha pasado a la historia.
Hoy todo lo que se necesita es una conexión a Internet, y eso no quiere decir que se estudie o se trabaje menos. Eso sí, se hace de otra manera.
Con los nuevos planes de grado han llegado a la universidad unos nuevos invitados: los créditos ECTS, que son las siglas en inglés de "European Credit Transfer System".
Un curso académico son 60 créditos ECTS, un título de grado son unos 240 ECTS, una asignatura puede tener 6, 12 o incluso más créditos ECTS.
Antes, los estudiantes universitarios contaban lo que les faltaba para terminar sus estudios en asignaturas. Hoy se cuenta en ECTS y en toda Europa los estudios universitarios se miden igual, en ECTS. Cada uno de ellos mide el volumen de trabajo que el estudiante debe dedicar para superarlo y viene a equivaler a unas 25-30 horas de trabajo por crédito.
En estas horas se incluyen las horas en el aula, tanto teóricas como prácticas, pero también las horas de trabajos individuales o en grupo, de prácticas o de proyectos, la resolución de ejercicios, la consulta de bibliografía y las horas que se supone que cada estudiante tiene que dedicar para preparar y realizar las pruebas de evaluación; es decir, se cuenta todo lo que tiene que ver con sus asignaturas.
¿Parece un lío? Al principio puede serlo, pero lo que se ha intentado es conseguir que el sistema sea igual para todos los estudiantes europeos y que se mida realmente el esfuerzo de los estudiantes. Más allá de lo que podía ser la suerte que podíamos tener, o no, el día del examen final.
Los universitarios de hoy ya no son estudiantes sólo en la época de exámenes, sino que hay que seguir la asignatura día a día y eso ha supuesto un cambio radical. Hoy, los apuntes no son el compañero seguro de un estudiante, porque todo el material necesario está disponible en el servidor de la universidad.
En la actualidad, el ordenador portátil y la conexión a internet se han convertido en la herramienta de trabajo, por lo que es más importante pensar que memorizar.
Hasta aquí la teoría. Ahora, como en los créditos ECTS, viene la parte práctica y para ello queríamos saber cómo ha cambiado la vida de los estudiantes universitarios con la nueva manera de estudiar. Así, nos fuimos directamente al epicentro de esta nueva manera de estudiar, la biblioteca universitaria, en este caso la biblioteca del campus de Toledo.
Por lo tanto, ¿cómo es una biblioteca universitaria con estudiantes que realizan sus estudios mediante el sistema ECTS? Para empezar, lo que más llama la atención es que hay más ordenadores que papeles en las mesas de las salas; las bibliotecas de la UCLM disponen de muchos puestos de trabajo con ordenador, además de disponer de un sistema de préstamo de ordenadores portátiles y de wifi gratuita para todos los alumnos.
En estos nuevos planes de estudio, el ordenador se ha convertido en la herramienta básica de trabajo, porque han disminuido las clases presenciales, pero han aumentado el número de trabajos y de casos prácticos que hay que realizar. Los apuntes se descargan desde la red, donde también se pueden ver las notas y entregar los trabajos.
En la biblioteca del campus de Toledo nos encontramos con numerosos grupos de estudiantes realizando trabajos en grupo o individuales y nos interesaba saber cómo han notado ellos el cambio.
Nos encontramos con varios grupos de estudiantes de Magisterio que están realizando un Power Point con la presentación de los resultados de su trabajo de investigación sobre enseñanza y aprendizaje que luego será expuesto en clase.
Nos cuentan que ahora no pueden dormirse con las asignaturas, pues casi cada semana tienen que realizar casos prácticos para presentarlos en clase y que es necesario dedicar muchas más horas para poder seguir las asignaturas. Comentan que hay asignaturas en las cuales ya no hay que hacer un examen final y en otras en las que el examen final no cuenta mucho, pero lo que sí se ha notado es que hay que trabajar más.
Salimos del recinto de la biblioteca para adentrarnos en uno de los antiguos puestos destinados a los soldados que vigilaban la Fábrica de Armas, y que hoy se ha acondicionado como sala de estudio con mesas y aclimatación e incluso microondas.
Nos encontramos a un grupo de estudiantes de informática que están a punto de cambiarse a este nuevo sistema y andan bastante preocupados con el proceso de transformación. El sistema ECTS lo tienen asumido, pues su carrera siempre ha sido muy práctica, pero están a la espera de la legislación sobre su titulación.
También nos encontramos con otros grupos de estudiantes que están trabajando al aire libre, aprovechando el buen tiempo, en unas mesas que se han habilitado en el exterior. Estudian Ciencias Ambientales y están con sus ordenadores portátiles, unos propios y otros prestados por la biblioteca, repasando cómo les ha salido el examen que acaban de hacer.
Nos comentan que con la wifi en todo el campus y el buen tiempo convierten cualquier lugar en un buen sitio donde compartir apuntes, hacer un trabajo o buscar documentación en la red para completar unas prácticas.
Hay una nueva manera de estudiar.
lunes, 3 de mayo de 2010
Maneras de estudiar
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